La Salud del Mundo.

enero 3rd, 2012 | Posted by belen in Sin categoría

Cada año más de 20 millones de toneladas de contaminantes peligrosos   son  descargados en la atmosfera.

 Impacto en la salud humana.

Con cada respiración que hacemos, exponemos a nuestros pulmones y nuestro organismo a una gran cantidad de sustancias toxicas que se encuentran suspendidas en la atmósfera.

La revolución industrial trajo consigo un importante incremento en la producción de Dióxido de Carbono (CO2), sin tener ningún reparo sobre el medio ambiente.

Los principales mecanismos de contaminación atmosférica son los procesos industriales que implican la combustión, tanto en industrias como en automóviles y calefacciones residenciales. Estos procesos generan dióxido y monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, entre otros contaminantes. Igualmente, algunas industrias emiten gases nocivos en sus procesos productivos, como el cloro o los hidrocarburos que no han realizado una combustión completa.

La contaminación atmosférica afecta de manera diferente a la salud de cada individuo, ésta dependerá principalmente del nivel de exposición al cual se está sometido, así como a la capacidad y resistencia física que se manifiesta a través del agotamiento físico.

Los últimos estudios realizados por el Panel Gubernamental del Cambio Climático, indican que el efecto del calentamiento global que está experimentado el planeta, exacerbará las crisis de salud en muchos países, sobre todo en aquellos donde los índices de contaminación son mayores. Asimismo, la directora general de la OMS, Margaret Chan, dijo que “las enfermedades y condiciones sensibles al cambio climático ya están creando enormes problemas a muchos países.

Ante este panorama, se hace necesaria la acción inmediata en esta materia, es decir, se requiere de medidas urgentes que permitan disminuir el grado de contaminación actual. Estas medidas no sólo involucran al Estado, sino también a cada uno de nosotros, desde casa podemos aportar un granito de arena, ya sea desde la práctica del reciclado de basura, el uso eficiente de la energía, optar por el transporte público antes que el privado, evitar las fugas de agua, etc. Las  decisiones correctas nos pueden ayudar a evitar lo peor de estos impactos, como lo son: las lluvias torrenciales o las precipitaciones mínimas, que en ambos casos,  destruyeron cultivos, retrasaron campañas agrícolas y dañaron la fertilidad de los suelos en el periodo 2004-2010.


Para prevenir enfermedades, no hay nada como el consumo de alimentos frescos, que desafortunadamente es cada vez menor. La base de una buena nutrición reside en el equilibrio, la variedad y la moderación de nuestra alimentación. Sin embargo, la alimentación moderna urbana es a menudo muy desequilibrada, desestructurada y suele asociarse con una vida cada vez más sedentaria, favoreciendo cada vez más el consumo de grasas, azucares y enlatados.

Una mala alimentación y el reducido consumo de vegetales, verduras y frutas generan mayores enfermedades que se relacionan con los radicales libres, provocando un envejecimiento prematuro. Asimismo, el consumo de aceites vegetales hidrogenados tales como la margarina y el consumo de ácidos grasos trans como los de las grasas de la carne y de la leche también contribuye al aumento de los radicales libres.

 

En síntesis: la comida que más consumimos viene con tres apellidos “excesos, deficiencias y carencias”.

Desde hace 2400 años, se conocía la relación entre la alimentación y  la salud. Hipócrates decía que “nuestra alimentación era nuestra medicina”.

La salud es principalmente una medida de la capacidad de cada persona de hacer o de convertirse en lo que quiere ser.

El problema para nuestra salud se produce cuando nuestro organismo tiene que soportar un exceso de radicales libres durante años, día a día el organismo se enfrenta a la lucha contra los radicales libres,  sin importar el sexo y la actividad que se desarrolle, ya sea un trabajo de campo, de oficina, doméstico, o bien un negocio Multinivel.

En Norteamérica, por cada 4 personas, 3 sufren problemas relacionados con la inflamación. Ésta, afecta negativamente a la salud a largo plazo y actúa de forma silenciosa, es decir, es difícil detectar los síntomas, como el dolor crónico en las articulaciones, flexibilidad reducida, problemas de la piel, energía disminuida, y más.

Se ha demostrado que la falta de oxígeno y la inflamación crónica son factores que contribuyen a una sorprendente variedad de problemas de la salud como asma, artritis, función inmune empobrecida e incluso algunos tipos de cáncer. Los beneficios del oxígeno incluyen mayor resistencia y energía, mayor absorción de vitaminas y fortalecimiento de inmunidad. En este sentido, una buena alimentación y un complemento energético nos ayudarán a mantener al organismo bajo unas condiciones  saludables.

“Una persona sana es aquella que puede vivir sus sueños plenamente.”

Belén Fernández

 

 

 

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